Here comes the sun

Está es la primera entrada de una serie relacionada con el cosmos y máquinas que espero continuar a lo largo del tiempo. This is the first entry of a series related to the cosmos and machines, expecting to continue over time.

Entre Agosto y Septiembre de 1977, la Nasa lanzó al espacio las sondas Voyager 1 y 2. A la fecha, son los dos únicos artefactos creados por el ser humano que han conseguido recorrer la mayor distancia desde nuestro inquieto planeta. La Voyager 1 es la sonda con más kilometraje, se encuentra aproximadamente a 17.000 millones de kilometros de la tierra  y viajando a una velocidad de unos 13 kilometros por segundo sin pausa ni fricción que (de momento) la detenga. Una de las principales misiones de las Voyager consistía en investigar nuestro sistema solar, visitar y fotografiar nuestros vecinos Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno. Entre disparo y disparo, la sonda consiguió esta imagen:

Between August and September 1977, NASA launched the space probe Voyager 1 and 2.  To this date, they are the only two man made artifacts who had managed to cover the greatest distance from our restless planet. The Voyager 1 is now more than 17,000 million kilometers from Earth and traveling at a speed of about 13 kilometers per second without pause or friction (for now) to stop it.  One of the main missions of the Voyager was to search our solar system and our neighboring planets Jupiter, Saturn, Uranus and Neptune in order to photograph them. Between shots, the probe got this picture:

La famosa y conmovedora foto de un pálido punto azul (si, ese palido puntito es lo que imaginas, nuestra casa). Luego de concluir sus visitas, las Voyager debían continuar viaje con billete de ida para luego perderse en los confines del espacio y es así como han pasado sus últimos 33 años, viajando sin pausa.  Actualmente, falta poco tiempo para que la Voyager 1 abandone los límites comprensibles de nuestro sistema solar y continue en un viaje a quien sabe donde, muy lejos de nuestro vecindario. Además del increíble itinerario de estas sondas, una de las características más destacadas es un circular y dorado presente terrestre para el que se cruce en su camino:

The famous and poignant picture of a Pale Blue Dot (yes, that pale dot is what you think, our home).  After finishing his planetary visit, the Voyager continue his one way trip to get lost in the confines of space and it’s been 33 years for now.  Currently, it is almost time for the Voyager 1 to leave the understandable limits of our solar system and continue directly to who knows where, very far from our neighborhood.  In addition to their fantastic journey, one of the salient features of this probe is a small, circular and golden gift from the people of planet earth:

Acoplado a la nave y protegido contra las inclemencias de tan exigente viaje, se encuentra de un disco de oro, con una selección de treinta y tantos temas musicales, saludos en decenas de idiomas, sonidos terrestres y una muestra de 116 fotografías con el fin de intentar explicar, a quien las encuentre, quiénes somos y de dónde venimos. Una vieja botella que guarda un mensaje, para nosotros comprensible, y que navega perdida por la inmensidad del oceano espacial. Carl Sagan, junto a un equipo de destacados científicos, se encargó de la selección del disco que nos representaría como especie. Como suele suceder en este mundo, el equipo tenía el tiempo en su contra y contaban con muy pocas semanas para llevar a cabo tan importante misión. Los temas que incluirían en el disco pasaban por clásicos de Beethoven, Stravinsky, Mozart o Bach, música del folclore Peruano, Mexicano, Balinés, Europeo, Japonés e Indio, sin olvidar joyas de Louis Armstrong o un tema de Chuck Berry, entre otros.

Mientras trabajaban contra reloj intentando reunir los temas e imagenes que grabarían en el disco, un miembro del equipo advirtió que estaban olvidando algo importante en la selección músical: un tema de Los Beatles. Enviar un disco de tales características al espacio y no incluír un tema de los chicos de Liverpool sería imperdonable. Rápidamente, llegaron a la conclusión de que el mejor tema para enviar al espacio era Here Comes The Sun y sin dudarlo se pusieron en contacto con el cuarteto, que al comprender la importancia de semejante misión, no vacilaron un instante en dar su aprobación para incluír la canción en esta botella galáctica.

Por desgracia, la historia no tiene un final feliz, ya que los iluminados ejecutivos discográficos del sello EMI de aquellos años (similares a los de estos años), consideraron arriesgado liberar los derechos del tema en cuestión como para soltarlo a lo tonto y a lo loco por las profundidades del cosmos, en tan romántico pero poco beneficioso negocio. Basta una sola inteligencia extraterrestre pirata para joderles el potencial negocio musical intergaláctico, quizás pensaban para sus necios adentros…

En escarmiento por semejante falta de cordura ejecutiva, acá les dejo ese tema que no consiguió viajar por el espacio en aquella mágica botella y en la ruta de ese Magical Mistery Tour, además de una imagen del protagonista de aquella perdurable canción, nuestro verdadero y más seguro reactor nuclear fotografiado hace tres días  (pueden clickar encima para verlo en su máximo esplendor). Feliz venus para todos.

Coupled and protected from the elements of such a demanding trip, it’s a golden record with a selection of thirty something songs, greetings in dozens of languages, earth sounds and 116 photographs to try to explain (to the one who find it) who we are and from where we came.  An old bottle that holds a message from us, human beings, sailing in the vastness of the ocean space. Carl Sagan, among a team of leading scientists, was responsible for the selection of the record that would represent us as a species.  As often happens in this world, the team had the time against it and had only a few weeks to carry out such an important mission.  The tracks included in the disc went through classics by Beethoven, Stravinsky, Mozart or Bach, Peruvian, Mexican, Balinese, European, Japanese and Indian folk music, Louis Armstrong or a theme by Chuck Berry, among others.

While working against the clock trying to bring together the themes and images that should be recorded on the disc, a team member said they were missing something important in the musical selection: a song from The Beatles. To sending a record of such importance into deep space and forgetting to include a theme from the Liverpool guys, would be unforgivable. Quickly, they concluded that the best song to send to space was “Here Comes The Sun” and without hesitation, they contacted with the quartet, which understood the importance of such a mission, and inmeadiately gave its approval to include the song in this galactic bottle.

Unfortunately, the story didn’t have a happy ending, as the enlightened executives of EMI records of those years (similar to these years), considered too risky to release the copyrights of the track matter in the depths of the cosmos, in such a romantic but not too profitable business. Just one extraterrestrial intelligence pirate would be enough to spoil the intergalactic music business, that was what they probably thought.

In punishment for such a lack of executive wisdom, I want to share this wonderful but failed track, that should be traveling in space right now, inside that magic bottle in this unique Magical Mystery Tour. Also, here’s an image of the protagonist of that enduring song, our truly and safest nuclear reactor photographed three days ago (you can click over to see it bigger)  Happy Venus for everyone.

El sol, fotografiado el 15 de Marzo de 2011

Amazing Time-lapse

Este video es realmente sorprendente, extracto de un documental de la BBC One, que nos ofrece una inquietante bacanal bajo el hielo antártico en McMurdo grabado en time-lapse. Los invitados: Estrellas de mar rojas, gusanos nemertinos (algunos llegan a medir hasta 30 metros), erizos, moluscos y microorganismos varios. El banquete: una desafortunada y joven foca. / This video is an amazing excerpt from a BBC One documentary, which offers a disturbing bacchanalia under the Antarctic ice at McMurdo and  time-lapse recorded. Guests: Red starfish, nemerteans worms (some can measure up to 30 meters), sea urchins, mollusks, various and microorganisms. The banquet: An unfortunate young seal.

Dot

Daniel Fletcher es un profesor de bioingeniería de la universidad de Berkeley, en California. Junto a su equipo, creó un pequeño microscopio adaptable para el modelo de teléfono Nokia N8, que cuenta con una cámara de 12 megapixels y optica Carl Zeiss. Con este dispositivo, se ayuda a diagnosticar facilmente enfermedades como la malaria en paises donde el acceso a diagnósticos rápidos y económicos es inpensable. El invento, llamado Cellscope, fue utilizado para crear una animación microscópica llamada Dot y dirigida por el fantástico estudio Sumo Science para el estudio Aardman (los mismo de Wallace & Groomit). Ademas del corto, muy recomendable el increíble making of.

Daniel Fletcher is a professor of bioengineering at the University of Berkeley, in California. With his team, they created a small microscope adaptable to a cellphone model Nokia N8, with 12 megapixels camera and Carl Zeiss optics. This device helps to diagnose quickly, diseases such as malaria in countries where access to faster and economical diagnostic is unthinkable. The invention, called Cellscope, was used to create a microscopic animated shortfilm called Dot, directed by the amazing studio Sumo Science for the Aardman studio ( the creators of Wallace & Groomit ). In addition to the shortfilm, the fantastic making of.

Electro Sea Monkeys

Seaquence es un proyecto desarrollado por Gabriel Dunne, Daniel Massey y Ryan Alexander, con el apoyo de Gray Area Foundation for the Arts de San Francisco. Esta aplicación consiste en un cruce entre un secuenciador y Sea Monkeys vistos a través de un microscopio. Lo interesante de esta aplicación radica en la utilización de estas tiernas criaturas artificiales como pistas de secuencias, permitiendo la manipulación de la longitud de ondas, frecuencia, melodía, modulación, volumen, escalas y octavas. Advertencia: Altamente procrastinante!

Seaquence is a project developed by Gabriel Dunne, Daniel Massey and Ryan Alexander, with the support of Gray Area Foundation for the Arts in San Francisco. This application is a cross between a sequencer and Sea Monkeys seen through a microscope. The interesting thing about this application is the use of these lovely creatures like as step sequencer, allowing the manipulation of waveforms, melody, pitch, volume, envelope, scales and octaves. Warning: Danger of procrastination. (Vía Boing Boing)